Las calles de Manila se vieron ocupadas, el pasado 9 de enero, por millones de personas que fueron a participar en la solemne procesión del Nazareno -imagen de Cristo venerada en la basílica menor de Quiapo, de esa ciudad-, informa la
agencia Fides.
La multitud acompañó con demostraciones de fervor el automóvil que llevaba a la imagen por las calles céntricas de la capital filipina hasta la basílica, donde se celebraron Misas de hora en hora ininterrumpidamente. Este año el evento se realizó en un clima de tensión debido a las reiteradas amenazas de atentados terroristas, pero esto no desanimó a los fieles.
La imagen original del Nazareno llegó a Manila en 1607, procedente de México, a bordo de un barco que había sufrido un incendio, y como consecuencia de ello quedó oscura; por eso el nombre de "Nazareno Negro". Salió ilesa de otras tragedias: los terremotos de 1645 y 1863, los incendios de 1791 y 1929 en la iglesia de Quiapo y el bombardeo de Manila en 1945, durante la II Guerra Mundial.
En un mensaje dirigido a los devotos, el arzobispo de Manila, Mons. Antonio Tagle, destacó que el Nazareno "es un punto de referencia sobre todo para los jóvenes, muy numerosos en el evento de hoy". Y añadió que ese mismo día más de un
millón de personas de la ciudad de Cagayán de Oro, azotada por el tifón Sendong, rezaban ante una copia de la imagen del Nazareno enviada por la arquidiócesis de Manila, "encontrando en Él ayuda y consuelo en el sufrimiento".