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Lourdes

Enfrentando al Comisario Jacomet – 21 de febrero

Publicado 2009/05/03
Autor : Redacción

Domingo Jacomet, es Comisario de Lourdes desde 1853.

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Domingo Jacomet, es Comisario de Lourdes desde 1853. Hijo de padre desconocido, educado en la penuria, es hombre de capacidades superiores a su condición social. Astuto, perspicaz, se dedica con gusto y empeño a su labor. Tiene un olfato penetrante para detectar el crimen.

 

Éste es un personaje con quien va a tener que enfrentarse Bernardita. Podemos adivinar el resultado del embate.

Definitivamente, el fuerte de Jacomet no es tratar con santos, sino con bandidos…

 

El Comisario, juzga que hay una farsa detrás de esto, para conseguir dinero del pueblo. Esa niña es un simple instrumento y no será difícil el hacerla caer en contradicción para descubrir quién la manipula.

Es ella misma quien nos narra el interrogatorio, ¡el primero de una serie de diez!

 

Lourdes4.jpg“En el primer domingo de la quincena de las apariciones, cuando salía de la iglesia parroquial, un guardia me tomó por la capa y mandó que le siguiese. En cuanto caminábamos, me dijo que me iban a mandar a la cárcel. Oí esto sin responder nada y así llegamos a la casa del Comisario. Él me hizo entrar y me ofreció una silla. A continuación, tomó unas hojas de papel y me dijo que le contase lo que había sucedido en la Gruta.

Jacomet, comienza a interrogarla relajado, afable, como quien quiere oír una historia bonita.

 

- ¿Cuál es su nombre y su edad?

- Bernardita Soubirous, tengo 13 o 14 años.

- ¡Diablos! ¿Son 13 o 14 años?

- Si lo supiese, ya lo habría dicho.

- ¿Ya aprendió a leer y va a la escuela?

- No se leer, pues, muy rara vez voy a la escuela.

- ¿Pero entonces qué hace, se queda en la calle, en casa?

- Cuido de mis hermanitos.

- ¿Ya hizo su Primera Comunión?

- Aún no. Me estoy preparando.

 

 Jacomet está admirado. Ese pedacito de persona, tiene mucha seguridad. Él no percibe en ella ni timidez, ni jactancia. Va a ser fácil, descubrir pronto el juego oculto.

 

- Entonces, Bernardita, ¡usted debe estar muy contenta porque vio a la Santísima Virgen!

- ¡Yo no dije a nadie que vi a la Santísima Virgen!

- ¡Ah bueno! Entonces usted no vio nada, como dicen por ahí.

- ¡Sí! Alguna cosa yo vi, con la forma de una joven señorita.

- Pero escuche, todo el mundo comenta en Lourdes, y hasta el periódico publicó, que usted vio a Nuestra Señora. ¡Entonces, hija mía, usted debe haber soñado!

- De ninguna manera. La vi varias veces, me refregué varias veces los ojos. No puedo soñar despierta.

- ¿Y esa señora es bella?

- ¡Oh! ¡Bellísima! ¡No se compara con nada!

 

El Comisario interrumpe el interrogatorio, toma sus anotaciones y comienza a leer para que Bernardita vaya confirmando si todo está de acuerdo con sus declaraciones.

 

Pero va haciendo alteraciones, para hacerla entrar en contradicción. Ella protesta con vivacidad:

 

- Señor, yo no dije esto.

 

Era un intercambio caluroso de ¡Sí! y ¡No! Mas

Bernardita, no dejaba pasar un error.

 

- Yo vi a la Santísima Virgen en una Gruta.

- ¡No! ¡Yo no dije que vi a la Santísima Virgen!

- ¡Si!

- ¡No!

- La joven tenía zapatos dorados y un cinto blanco.

- No es esto: tenía una rosa dorada sobre los pies descalzos y un cinto azul.

 

Después de una hora y media, alternando entre amenazas y persuasiones, Jacomet nada había conseguido. Bernardita tuvo respuestas breves, exactas, precisas para todo. Nada de la agitación de una alucinada, contestando con perfecta coherencia. Todas las artimañas se chocaron contra esa candidez.

 

La población de Lourdes ya estaba fervorosa a favor de Bernardita. Después de tanta demora, comenzaron a dar puntapiés en la puerta y golpes en la ventana y los hombres gritaban y amenazaban derrumbar la puerta, si el Comisario no liberaba a la niña.

 

Antes que el tumulto de afuera aumentase, el Comisario salió de la sala para encontrarse con Francisco Soubirous que acababa de llegar. Con una dosis de intimidación, consiguió convencerlo que prohibiera a su hija volver a Massabielle.

Jacomet, juzgó conseguir lo que quería: impedir a Bernardita volver a la Gruta.

 

 

 

 

 

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