Inicio »
Institucional »
Iglesias »
Nuestra Señora del Rosario - São Paulo »
Nuestra Señora del Rosario - São Paulo
La primera Iglesia de los Heraldos del Evangelio
Publicado
2009/05/04
Autor
: Redacción
La dedicación de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario hizo surgir, en ese mismo lugar, una fuente de abundante Agua Viva, de la cual habla el Evangelio (cf. Jn 4, 10-15).
|
|
Por las manos sagradas de Su Eminencia Reverendísima el cardenal Franc Rodé, CM, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, fue dedicada —el día 24 de febrero— la iglesia Nuestra Señora del Rosario, en el Seminario de los Heraldos del Evangelio.
|
| |
|
El seminario de los Heraldos del Evangelio se encuentra en un lugar privilegiado, en medio de la abundante vegetación tropical brasileña, en la parte alta de la Sierra de la Cantareira, en San Pablo. El nombre de esos montes evoca un bello simbolismo: en idos tiempos, las propiedades del norte de la entonces pequeña ciudad de San Pablo se abastecían de los manantiales de agua pura que en ellos brotan.
El precioso líquido era transportado en cántaros, que quedaban depositados junto a las entradas de la región. De ahí surgió el nombre de la sierra: “cantareira”.
La dedicación de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario hizo surgir, en ese mismo lugar, una fuente de abundante Agua Viva, de la cual habla el Evangelio (cf. Jn 4, 10-15). A partir del momento en que fue consagrado, pasaron a manar de ese templo los torrentes de gracias divinas que el Santo Sacrificio de la Misa, así como los demás sacramentos ahí administrados, estarán disponibles para todos los fieles, saciando su sed de Infinito. El templo material es símbolo de la Iglesia, formada por piedras vivas, que son todos los cristianos. Representa la Jerusalén Celestial, donde triunfaremos eternamente con Cristo.
Conviene, pues, que su construcción sea bella, e, incluso, esplendorosa, recordando a quien traspone sus umbrales benditos, que el Cielo es el destino de los que perseveran en la Fe y en la práctica de la virtud. Inspirada en el estilo gótico, caracterizado, entre otros detalles, por la peculiar forma de los arcos, así como por el entrecruzar de las ojivas y nervaduras, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario busca exactamente esa belleza ideal, creando en su interior, a través de la profusión de los colores y de la riqueza de las formas, un ambiente adecuado para las celebraciones litúrgicas.
Ocupando 1.125 metros cuadrados, con capacidad para 1.100 personas sentadas, tiene una altura interna de 24 metros. El proyecto arquitectónico fue orientado por el P. Juan Scognamiglio Clá Dias, y diseñado por el arquitecto español Baltasar González Fernández, fallecido recientemente.
Dicha realización jamás habría sido posible sin el generoso auxilio de los colaboradores de la Asociación Católica de Nuestra Señora de Fátima, de Brasil, de la Asociación Salvadme Reina, de España, de la Asociación Madonna di Fatima –Stella della Nuova Evanglizzazione, de Italia, y de la Asociación de Custodios de María, de Portugal.
|
| |
|
El rito de la dedicación
 Con enorme alegría los heraldos participaron en la solemne celebración litúrgica de la dedicación; alegría no sólo por el hecho en sí, que marcó la historia de la institución, sino, sobre todo, por ver atendido un ardoroso deseo proveniente de lo más profundo de sus almas. En efecto, el carisma que en ellos debe brillar con todo fulgor, a fin de poder dar testimonio del Evangelio, pasa ahora a expresarse también en ese edificio sagrado, en la elegancia de las líneas arquitectónicas, en el variado diseño de las piedras, en el juego cromático de las pinturas y en la luz capturada por el colorido de los vitrales.
El ceremonial de dedicación de una nueva iglesia es rico, consiste en un armónico desencadenamiento de actos litúrgicos, todos ellos llenos de significado. La celebración fue presidida por Su Eminencia el cardenal Franc Rodé, CM, y concelebrada por el cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de San Pablo y por Mons. José María Piñeiro, obispo diocesano de Bragança Paulista, así como por más de 20 obispos y numerosos sacerdotes. Actuó como maestro de ceremonias Mons. Adriano Pacanelli, encargado de las ceremonias litúrgicas de la Basílica Papal de Santa María la Mayor.
|
| |
| Entrega de las llaves de la Iglesia |
| |
|
|
|
Después de los ritos iniciales, el cardenal Franc Rodé, CM, recibió de los representantes de los constructores de la iglesia las llaves del edificio y éste a su vez las entregó en seguida al Superior General de la Sociedad Clerical Virgo Flor Carmeli, el P. Juan Scognamiglio Clá Dias, E.P., pues es a quien compete el cuidado pastoral de la nueva iglesia.
|
|
 |
|
| Bendición del agua y aspersión |
| |
|

El agua bendita es un sacramental que, usado con fe, nos purifica de los pecados veniales. Y por su carácter exorcístico, aleja al espíritu maligno.
El cardenal Rodé bendijo el agua, con la cual aspergió al pueblo, en señal de penitencia y en recuerdo del Bautismo, así como las paredes y el altar de la nueva iglesia, a fin de purificarla.
También los concelebrantes principales —cardenal Odilo Scherer, arzobispo de San Pablo y Mons. José María Pinheiro, obispo de Bragança Paulista— participaron de la aspersión.
|
Colocación de las reliquias |
|
La costumbre de colocar reliquias de santos debajo del altar se originó en los primeros siglos de la Iglesia, en los espacios limitados y recónditos de las Catacumbas, donde se volvió habitual celebrar la misa sobre la piedra sepulcral de un mártir.
Entre las centenas de reliquias colocados debajo del altar, se destacan las de los Doce Apóstoles.
|
|
|
|
|
|
| Oración de la Dedicación y unción del altar y paredes de la Iglesia |
| |
|

Después de la Oración de la Dedicación (foto de la izquierda) el altar fue ungido con el Santo Óleo. En los cuatro ángulos de la iglesia y en el centro fueron trazadas cruces con el óleo, que simbolizan místicamente las cinco Llagas del propio Cristo, el “Ungido” por el Padre, por medio del Espíritu Santo, como único Sacerdote de la Nueva Alianza.
Desde este momento, el templo pasó a ser digno del nombre de iglesia, porque sus piedras “bautizadas” (con la aspersión del agua bendita) y ungidas con el óleo, ya representaban la asamblea de los elegidos, unidos entre sí, así como con Cristo, la Piedra Divina, por el indestructible cimiento del amor. Después de la unción del altar fueron ungidas las paredes de la iglesia. En las fotos de abajo, el cardenal Scherer (a la izquierda), así como el cardenal Rodé (al medio) ungen algunas de las doce cruces, símbolo de los Apóstoles de Cristo, colocadas en el templo.
|
|
|
| |
|
|
|
|
Incensación del altar y de la Iglesia
Después del rito de unción, se colocó sobre el altar un brasero para quemar incienso, señal que el sacrificio de Cristo, perpetuado aquí sacramentalmente, sube hasta Dios como suave aroma, junto con oraciones de los fieles. En seguida, el celebrante incensó el propio altar, y cuatro diáconos recorrieron toda la iglesia incensándola con profusión de perfumes; la escena recordaba la nube sobrenatural que tomó el Templo de Salomón, después de su dedicación, en el Antiguo Testamento. |
|
| |
| Iluminación del altar y de la Iglesia |
|
Se procedió, entonces, a la iluminación festiva de la iglesia, pues Cristo es la luz que ilumina las naciones. Todas las velas y los 12 cirios, colocados en el lugar de las unciones, son encendidas en señal de alegría.
Estos doce cirios, simbolizan una vez más a los Apóstoles, que por la Fe en el Crucificado iluminaron el universo, lo instruyeron y lo inflamaron de amor. Mientras tanto, se entonaba un canto en honra de Cristo, luz del mundo.
|
 |
|
|
|
| |
|
|
|
Inauguración de la capilla del Santísimo Sacramento
Después del Rito Eucarístico, tuvo lugar la inauguración de la Capilla del Santísimo Sacramento. Allí, el Sacramento del Altar quedó expuesto, donde permanecerá perpetuamente.
Día y noche, los Heraldos del Evangelio elevarán sus oraciones hasta el trono del Altísimo, pidiendo por el Sumo Pontífice, por la Sagrada Jerarquía, por la Santa Iglesia, por la santificación de los miembros de esta institución y por las intenciones de los cristianos del mundo entero.
|
|
|
|
| |
|
Ritos Finales
Al término de la ceremonia, el P. Juan Scognamiglio Clá Dias, EP, dio lectura al paternal telegrama enviado por Benedicto XVI concediendo a todos los presentes la Bendición Apostólica. Fue aclamado con un caluroso y prolongado aplauso. Del mismo modo, fue dado conocimiento de un especial don, concedido al recién inaugurado templo: el vínculo de parentesco espiritual con la Basílica Papal de Santa María la Mayor.
Y fue leído, por fin, el Decreto de la Penitenciaría Apostólica, concediendo indulgencia plenaria a los fieles que participen en este templo de una función sagrada, en determinadas ocasiones.
|
|
Artículos Recomendados
Nuestra Señora Auxiliadora
¡Nuestra Señora Auxiliadora de los Cristianos! ¿Por qué el título de Auxiliadora? ¿Nuestra Señora tiene como mayor gloria el ser auxiliadora? ...Más
San Pascual Bailón: Manso cordero del rebaño de Cristo
Modelo de mansedumbre y humildad, supo estar siempre atento a la voz del Pastor, que lo instruía en la ciencia divina y en los secretos de la verdadera santidad....Más
San Damián de Veuster: Padre y siervo de los leprosos
De antesala del infierno, la isla de Molokai se transformó en el escenario de una extraordinaria historia de heroísmo. Todo comenzó cuando en sus playas desembarcó un misionero decidido a entregar su vida por las víctimas de la lepra....Más
La Imagen Peregrina visita Belice
El pasado 5 de febrero, la imagen peregrina del Inmaculado Corazón de María llegaba al aeropuerto de Ciudad de Belice....Más
Heraldos en Campos (RJ), Salvador (BA), Joinville (SC), Nova Friburgo (RJ), Jaboatão dos Guararapes (PE)
Heraldos del Evangelio realizan misiones en Brasil, Perú, España y Chile....Más
|
|
|