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La Palabra de los Pastores

¡Serviremos al Señor!

Publicado 2016/10/21
Autor : Mons. Sergio da Rocha - Arzobispo de Brasilia

La opción por Dios tiene consecuencias para la vida. En vez de preocuparnos con las apariencias, como hacían los fariseos, es necesario que cuidemos de lo interior, del corazón, a fin de agradar a Dios.

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¿A quién servir? ¿A quién elegir como Dios y Señor? ¿A quién seguir? Son preguntas que nos interpelan a partir de la Liturgia de la Palabra de hoy. La respuesta a ellas tiene un sentido aún mayor en momentos de prueba de fe, como el vivido por los discípulos.

Un momento de crisis que se convierte en una ocasión de crecimiento

Estamos concluyendo la lectura del capítulo sexto del Evangelio según San Juan, iniciado con la multiplicación de los panes, seguida del discurso sobre el pan de vida. Concluye con la reacción de "muchos de sus discípulos" que creyeron "duro" el modo de hablar de Jesús, empezaron a "criticarlo" y a escandalizarse, "se echaron atrás y no volvieron a ir con Él" (Jn 6, 66). Jesús llega a preguntarles a los doce Apóstoles si ellos también pensaban marcharse.

Se trata de un momento de crisis que se convierte en una ocasión de crecimiento en la fe para el verdadero discípulo, como lo demuestra Simón Pedro: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna" (6, 68). La opción por Cristo está marcada por la fe. Hoy, somos invitados a repetir la repuesta de Pedro.

En la Iglesia y con la Iglesia, nuestra fe crece y se fortalece

La elección por Dios como Señor debe ser sincera, porque de lo contrario no sería una opción acompañada de la fidelidad, donde fácilmente se mezclaría con la idolatría. El "sí" a Dios debe ser sincero para ser fiel y manifestarse en el modo de vivir. Josué interroga al pueblo reunido en asamblea a respecto de a quién estaban dispuestos a servir: ¿a los dioses a los que en esa época se les daba culto o al Señor? Su respuesta, "yo y mi familia serviremos al Señor" (Jos 24, 15), es repetida por el pueblo: "también nosotros serviremos al Señor, ¡porque Él es nuestro Dios!" (24, 18).

La respuesta ocurre en asamblea. La fe, la elección por Dios, aunque personal, tiene lugar en comunidad. En la Iglesia y con la Iglesia, nuestra fe crece y se fortalece. La dimensión eclesial de la fe es fundamental para su vivencia. La opción por Dios y por su Palabra tiene consecuencias para la vida, empezando por la familia. El que escoge servir al Señor, vive el matrimonio y la familia según su Palabra. Por eso, la referencia más grande para la pareja, el modelo de amor para el marido y la mujer, será siempre el amor de Cristo por la Iglesia. Según dice Pablo, la pareja unida en matrimonio está llamada a amar "como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella" (Ef 5, 25).

Haciéndolo así, cada pareja estará repitiendo y dando testimonio de la palabra de Josué: "Yo y mi familia serviremos al Señor". En este domingo del mes vocacional, recordamos, con gratitud, a los fieles laicos que actúan en diversos ministerios y servicios de la comunidad. La vocación de los cristianos laicos debe ser valorizada y promovida en toda la Iglesia, empezando por cada parroquia. Que Dios recompense a cada fiel laico por su participación en la Iglesia y su testimonio cristiano en el mundo.

"Palavra do Pastor" del 23/8/2015 - Texto original en arquidiocesedebrasilia.org.br Traducción: Heraldos del Evangelio

Mons. Sergio da Rocha con los presbíteros ordenados por él, en la catedral de Brasilia, el 27/6/2015
Mons. Sergio da Rocha durante la Misa de Corpus Christi en la Explanada de los Ministerios, el 4/6/2015

El “sí” a Dios debe ser sincero para manifestarse en el modo de vivir. 

Hemos de dar más atención a la Palabra de Dios para ser Iglesia misionera.

Oyentes y practicantes de la Palabra

Retomamos, hoy, la lectura del Evangelio según San Marcos, que está siendo proclamado en las Misas de la mayor parte de los domingos del Tiempo Ordinario de este Año litúrgico. Hoy, somos invitados a reflexionar sobre cómo hemos escuchado y practicado la Palabra de Dios. Las lecturas de la Biblia nos invitan a que seamos oyentes y practicantes de la Palabra.

Los fariseos seguían "preceptos humanos"

Los fariseos y maestros de la Ley le interrogan a Jesús a respecto de la observancia de las leyes y costumbres por parte de sus discípulos. Los fariseos seguían muchas leyes y preceptos que el pueblo tenía dificultad de conocer y practicar. Seguían "preceptos humanos", la "tradición de los hombres", en lugar del "mandamiento de Dios".

Jesús los llama "hipócritas", porque honran a Dios con los labios, pero su corazón estaba lejos del Señor. Jesús aprovecha la ocasión para enseñarle a la gente qué es lo que hace impuro al ser humano: lo que sale "de dentro del corazón del hombre" (Mc 7, 21). En vez de preocuparse con las apariencias, como hacían los fariseos, es necesario cuidar de lo interior, del "corazón", a fin de agradar a Dios y practicar fielmente su Palabra.

La práctica de la Palabra debe suceder mediante el testimonio de la caridad

El Libro del Deuteronomio nos exhorta a "escuchar los mandatos y decretos", a "cumplir" la Palabra de Dios como condición para poseer la vida (cf. Dt 4, 1). Muy diferente de la actitud de los fariseos ante la Ley es lo que propone el Deuteronomio, al subrayar la necesidad de fidelidad y obediencia a la Palabra de Dios, sin tergiversar nunca su sentido, sin añadir o suprimir nada (cf. Dt 4, 2).

Un mensaje similar es dirigido a los primeros cristianos en la Carta de Santiago que nos exhorta: "Poned en práctica la Palabra y no os contentéis con oírla", porque el que se vuelve mero oyente se está engañando a sí mismo. La práctica de la Palabra debe suceder mediante el testimonio de la caridad para con los pobres y sufridores y por la actitud de "mantenerse incontaminado del mundo" (St 1, 27).

Hemos de dar más atención a la Palabra de Dios para ser Iglesia misionera. En la arquidiócesis de Brasilia tenemos como una de las prioridades pastorales "la animación bíblica de la vida y de la pastoral", que debe ser asumida por todas las parroquias, pastorales y movimientos. Es necesario que todos tengan "la Biblia en la mano, la Palabra de Dios en el corazón y los pies en la misión", conforme hemos venido repitiendo en las visitas misioneras.

En este último domingo del mes vocacional recordamos a nuestros catequistas, que se dedican generosamente a enseñar la Palabra de Dios en nuestras comunidades. Que cada catequista sea siempre oyente, practicante y anunciador de la Palabra. A todos, la gratitud, las oraciones y el fraterno apoyo de nuestras comunidades y familias. 

"Palavra do Pastor" del 30/8/2015 - Texto original en arquidiocesedebrasilia.org.br Traducción: Heraldos del Evangelio

 

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