"Cátedra de Pedro"- los Heraldos del Evangelio cumplen 18 años

Publicado 2019/02/25
Autor: Gaudium Press

El 22 de febrero de 2001, durante la conmemoración de la Fiesta Litúrgica de la Cátedra de San Pedro, el Santo Padre Papa Juan Pablo II reconoció el carisma de los Heraldos del Evangelio, y los erigió como Asociación Internacional de Derecho Pontificio.

Redacción (Lunes, 25-02-2019, Gaudium Press) El día 22 de febrero de 2001, durante la conmemoración de la Fiesta Litúrgica de la Cátedra de San Pedro, el Santo Padre Papa Juan Pablo II reconoció el carisma de los Heraldos del Evangelio, y los erigió como Asociación Internacional de Derecho Pontificio.

No es cosa fácil ser reconocida como Asociación Internacional de Derecho Pontificio y tampoco es para cualquiera, fácilmente, conseguir eso.

Más difícil todavía es ser la primera Asociación así reconocida en el milenio y además de las manos de un Papa Santo.
Pero, así fue...

Heraldos del evangelio.jpg

Todavía resuenan en los oídos y en el alma de los que allá estaban las palabras de San Juan Pablo II al saludar, enviar y dar una misión a los Heraldos del Evangelio:

"Saludo a los que me escuchan de lengua portuguesa con votos de bien.
Y de modo especial al numeroso grupo de la asociación internacional de fieles de derecho pontificio Heraldos del Evangelio.
Sed ‘Mensajeros del Evangelio', por la intercesión del corazón inmaculado de María."

Y los Heraldos del Evangelio no hicieron sino eso.

En estos 18 años, tales palabras inspiraron un vasto programa de apostolado, visando llevar la buena nueva a todos los hombres, atrayéndolos así para Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora.

La insipiente Asociación de Derecho Pontificio que allí nacía, plantó y cogió muchos frutos, creció, esparció.

Dieciocho años... Bien que podríamos decir que con dieciocho años también los Heraldos alcanzaran la mayoridad.

Pero lo que sucede con un joven que llega a los dieciocho años no es lo mismo que ocurre con una Asociación de Derecho Pontificio que fue creada para siempre.

Cada año una Asociación así madura, crece, pero, solo va alcanzar la mayoridad cumpliendo su misión.

Por ahora dieciocho años es una oportunidad para agradecer, a cada hora, cada minuto, siempre, la intercesión constante del Corazón Inmaculado de María, tal como San Juan Pablo II deseó. (JSG)