Versión 0.8 Beta. Ingresar | Registrese

Ingresar

 
E-mail :
Contraseña :
Aun no se ha registrado?
Click aquí
Inicio » Doctrina » Eucaristía » La Eucaristía »
La Eucaristía

A través de la Eucaristía, la presencia de Jesús entre los hombres

Publicado 2018/12/20
Autor : Carmela Werner Ferreira

¡Y qué presencia maravillosa! Encanta a nuestras vidas, como cuando visitamos la iglesia del pueblito pacato y vemos arrollidarse ante el altar a las personas del lugar.

| Imprimir | Email E-mail | Report! Corregir | Share

Uno de los puntos esenciales de nuestra espiritualidad es la devoción a la Eucaristía. A lo largo de los siglos, el "Divino Prisionero" - amorosa designación dada a Jesús Sacramentado por grandes santos en alusión a su permanente presencia en el sagrario - ha derramado incontables gracias sobre todos los que a Él se aproximan, consolando los corazones, fortificando los ánimos y dulcificando los amargos sufrimientos inseparables de nuestra vida en este valle de lágrimas.

A través de la Eucaristía, la presencia de Jesús entre los hombresSe cumple de manera admirable y maravillosa las palabras del Señor: "Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo" (Mt 28, 20). ¿Cuál no debe ser nuestra correspondencia y fidelidad hacia un Dios que, llegando a extremos de amor, se deja como alimento para las almas y se hace presente en todos los tabernáculos?

¡Y qué presencia maravillosa! Encanta a nuestras vidas, como cuando visitamos la iglesia del pueblito pacato y vemos arrollidarse ante el altar a las personas del lugar. O nos hace sentir tomados de enorme respeto e inundados de sacralidad, al contemplar a Nuestro Señor Sacramentado en un templo esplendoroso, como, por ejemplo, la Basílica de San Marcos, de Venecia. Joya incrustada en una de las más bellas ciudades del mundo, punto hacia el cual convergen todas las miradas de los que visitan la Serenísima República, haciendo salir del fondo de nuestras almas la espontánea exclamación: "¡Oh! ¡Allí está Él en cuerpo, sangre, alma y divinidad! ¡Qué magnífico!

Es acerca del Santísimo Sacramento que se dio el siguiente episodio, en un monasterio benedictino español. Los piadosos monjes se prepararon con mucho fervor para una fiesta litúrgica y el sacristán, al preparar en la noche anterior los ornamentos necesarios, se olvidó de un cirio encendido dentro de un armario.

No es difícil imaginar el susto de los monjes al llegar por la mañana en la Capilla y encontrar el armario quemado, derretidos los cálices de plata y una cruz de bronce que estaban allí depositados. Removiendo las cenizas, encontraron, aún incandescente, una caja de plata que servía de sagrario, en la cual habían sido guardadas tres partículas consagradas. Enfriaron la caja con agua, y la colocaron sobre el altar mayor, no sabiendo lo que había ocurrido con el precioso contenido.

Abriendo la caja, se depararon con los corporales totalmente convertidos en cenizas, apareciendo entretanto, intactas y sin la menor quemadura, las tres partículas consagradas. ¡Oh, milagro admirable! ¡Oh esplendoroso poder del Creador del Cielo y de la Tierra! ¡Imagínese el espanto de los monjes al verificar el milagro que tenían delante de los ojos! Al saber del hecho, el Sumo Pontífice les recomendó que mantuviesen con gran entusiasmo y alegría las partículas, a fin de que "los devotos se confirmen en su devoción, y los que no lo son, sean movidos sinceramente a la devoción y a la firmeza de la Fe". (Antonio Corredor García, O.F.M., Prodigios Eucarísticos, Apostolado Mariano, Sevilla).

 

Su voto :
0
Resultado :
0
- Votos : 0

Artículos Recomendados

Últimos vídeos   ‹‹‹

Copyrigth Heraldos del Evangelio - Todos los derechos Reservados.