Versión 0.8 Beta. Ingresar | Registrese

Ingresar

 
E-mail :
Contraseña :
Aun no se ha registrado?
Click aquí
Inicio » El Santo Padre » Juan Pablo II » Artículos »
Artículos

Año de la Eucaristía

Publicado 2009/03/01
Autor : Papa Juan Pablo II

“Me alegra anunciar un especial Año de la Eucaristía”, afirmó Juan Pablo II en la homilía de la Misa por la Fiesta de Corpus Christi, que transcribimos más abajo. El mundo católica se regocija con esta medida del “Papa de María y la Eucaristía”.

| Imprimir | Email E-mail | Report! Corregir | Share

 Año de la Eucaristía

 

papaJuanPabloII.jpg

Cada vez que coméis de este pan y bebéis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que vuelva” (1 Co 11, 26).

Con estas palabras, San Pablo recuerda a los cristianos de Corinto que la “Cena del Señor” no es sólo un encuentro convival, sino también, y sobre todo, el memorial del sacrificio redentor de Cristo. Quien participa en él –explica el Apóstol– se une al misterio de la muerte del Señor; más aún, lo “anuncia”.

Por tanto, existe una relación muy estrecha entre “hacer la Eucaristía” y “anunciar a Cristo”. Entrar en comunión con Él en el memorial de la Pascua significa, al mismo tiempo, convertirse en misionero del acontecimiento que ese rito actualiza; en cierto sentido, significa hacerlo contemporáneo de toda época, hasta que el Señor vuelva.

Amadísimos hermanos y hermanas, revivimos esta estupenda realidad en la actual solemnidad del Corpus Christi , en la que la Iglesia no sólo celebra la Eucaristía, sino que también la lleva solemnemente en procesión, anunciando públicamente que el Sacrificio de Cristo es para la salvación del mundo entero.

La Iglesia, agradecida por este inmenso don, se reúne en torno al Santísimo Sacramento, porque en él se encuentra la fuente y la cumbre de su ser y su actuar.

Ecclesia de Eucharistia vivit!

La Iglesia vive de la Eucaristía y sabe que esta verdad no sólo expresa una experiencia diaria de fe, sino que también encierra de manera sintética el núcleo del misterio que es ella misma (cf. Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia , 1).

Desde que, en Pentecostés, el pueblo de la nueva Alianza “empezó su peregrinación hacia la patria celeste, este divino Sacramento ha marcado sus días, llenándolos de confiada esperanza” (ib.). Precisamente pensando en esto, quise dedicar a la Eucaristía la primera encíclica del nuevo milenio, y me alegra anunciar ahora un Año especial de la Eucaristía. Comenzará con el Congreso eucarístico internacional, que se celebrará del 10 al 17 de octubre de 2004 en Guadalajara (México), y concluirá con la próxima Asamblea ordinaria del Sínodo de los obispos, que tendrá lugar en el Vaticano del 2 al 29 de octubre de 2005, y cuyo tema será: “La Eucaristía, fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia”.

Mediante la Eucaristía, la comunidad eclesial se edifica como nueva Jerusalén, principio de unidad en Cristo entre personas y pueblos diversos.

“Dadles vosotros de comer” (Lc 9, 13).

La página evangélica que acabamos de escuchar ofrece una imagen eficaz del íntimo vínculo que existe entre la Eucaristía y esta misión universal de la Iglesia. Cristo, “pan vivo, bajado del cielo” (Lc 6, 51; cf. Aleluya), es el único que puede saciar el hambre del hombre en todo tiempo y lugar de la tierra.

Sin embargo, no quiere hacerlo solo, y así, al igual que en la multiplicación de los panes, implica a los discípulos: “Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente” (Lc 9, 16)

Este signo prodigioso es figura del mayor misterio de amor, que se renueva cada día en la Santa Misa: mediante los ministros ordenados, Cristo da su Cuerpo y su Sangre para la vida de la humanidad. Y quienes se alimentan dignamente en su mesa, se convierten en instrumentos vivos de su presencia de amor, de misericordia y de paz.

“Lauda, Sion, Salvatorem...!”. “Alaba, Sión, al Salvador, tu guía, tu pastor, con himnos y cantos”.

Con íntima emoción sentimos resonar en nuestro corazón esta invitación a la alabanza y a la alegría. Al final de la santa misa llevaremos en procesión el Divino Sacramento hasta la basílica de Santa María la Mayor. Contemplando a María, comprenderemos mejor la fuerza transformadora que posee la Eucaristía. Al escucharla a ella, encontraremos en el misterio eucarístico la valentía y el vigor para seguir a Cristo, buen Pastor, y para servirle en los hermanos.

 

Su voto :
0
Resultado :
5
- Votos : 1

Artículos Recomendados

Continúa la saña de la persecución a la Iglesia: el caso de la diócesis china de Fuzhou

ras el acuerdo entre la Santa Sede y el gobierno chino el año pasado, el acoso a la Iglesia se ha mantenido y según muchos testimonios se ha acentuado. Miremos el caso de Fuzhou....Más

Basílica romana de Santa María de los Ángeles y de los Mártires dedica la Cuaresma a la Sábana Santa de Turín

Durante 44 días los transeúntes podrán apreciar sobre la fachada del templo una proyección del Rostro de Nuestro Señor en la Síndone. ...Más

Papa y Curia Romana tendrán retiro Cuaresmal predicado por Monje Benedictino

Las meditaciones de recogimiento serán realizadas por el abad de la Abadía de San Miniato, en el Monte de Florencia, Mons. Bernardo Francesco Maria Gianni, entre los días 10 y 15 de marzo, en la Casa "Divino Maestro" de Ariccia, cerca a Roma...Más

Seminario Romano Mayor celebra a su patrona: La Virgen de la Confianza

Dos días marcarán las conmemoraciones que comenzarán el 1º de marzo con las primeras vísperas que presidirá Mons. Gabor Mohos. Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Esztergom, Budapest. ...Más

Mensaje de Francisco para la Cuaresma de 2019

"La creación se encuentra en expectativa ansiosa, aguardando la revelación de los hijos de Dios", es el título del mensaje divulgado por el Vaticano el 26 de febrero....Más

Últimos vídeos   ‹‹‹

Copyrigth Heraldos del Evangelio - Todos los derechos Reservados.