Versión 0.8 Beta. Ingresar | Registrese

Ingresar

 
E-mail :
Contraseña :
Aun no se ha registrado?
Click aquí
Inicio » El Santo Padre » La Voz del Papa »
La Voz del Papa

La parábola del hijo pródigo

Publicado 2016/11/05
Autor : Redacción

Dejémonos alcanzar por la mirada llena de amor de nuestro Padre,y volvamos a Él con todo el corazón, rechazando cualquier compromiso con el pecado.

| Imprimir | Email E-mail | Report! Corregir | Share

Dentro del itinerario cuaresmal, el Evangelio nos presenta precisamente esta última parábola del padre misericordioso, que tiene como protagonista a un padre con sus dos hijos. El relato nos hace ver algunas características de este padre: es un hombre siempre preparado para perdonar y que espera contra toda esperanza.

Francisco, en la ventana del Palacio Apostólico, durante el Ángelus del 6/3/2016Nos toca a nosotros hacer un buen uso de la libertad

Sorprende sobre todo su tolerancia ante la decisión del hijo más joven de irse de casa: podría haberse opuesto, sabiendo que todavía es inmaduro, un muchacho joven, o buscar algún abogado para no darle la herencia ya que todavía estaba vivo.

Sin embargo, le permite marchar, aún previendo los posibles riesgos. Así actúa Dios con nosotros: nos deja libres, también para equivocarnos, porque al crearnos nos ha hecho el gran regalo de la libertad. Nos toca a nosotros hacer un buen uso. ¡Este regalo de la libertad que nos da Dios, me sorprende siempre! Pero la separación de ese hijo es sólo física; el padre lo lleva siempre en el corazón; espera con confianza su regreso, escruta el camino con la esperanza de verlo.

Y un día lo ve aparecer a lo lejos (cf. Lc 15, 20). Y esto significa que este padre, cada día subía a la terraza para ver si su hijo volvía. Entonces se conmueve al verlo, corre a su encuentro, lo abraza y lo besa. ¡Cuánta ternura! ¡Y este hijo había hecho cosas graves! Pero el padre lo acoge así.

El hijo indignado y el tercer hijo

La misma actitud reserva el padre al hijo mayor, que siempre ha permanecido en casa, y ahora está indignado y protesta porque no entiende y no comparte toda la bondad hacia el hermano que se había equivocado. El padre también sale al encuentro de este hijo y le recuerda que ellos han estado siempre juntos, tienen todo en común (cf. Lc 15, 31), pero es necesario acoger con alegría al hermano que finalmente ha vuelto a casa. Y esto me hace pensar en una cosa: cuando uno se siente pecador, se siente realmente poca cosa, o como he escuchado decir a alguno -muchos: "Padre, soy una porquería", entonces es el momento de ir al Padre.

Por el contrario, cuando uno se siente justo -"Yo siempre he hecho las cosas bien..."-, igualmente el Padre viene a buscarnos porque esa actitud de sentirse justo es una actitud mala: ¡es la soberbia! Viene del diablo. El padre espera a los que se reconocen pecadores y va a buscar a aquellos que se sienten justos. ¡Este es nuestro Padre!

En esta parábola también se puede entrever un tercer hijo. ¿Un tercer hijo? ¿Y dónde? ¡Está escondido! Es el que "siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo" (Flp 2, 6-7). ¡Este Hijo-Siervo es Jesús!

Es la extensión de los brazos y del corazón del Padre: Él ha acogido al pródigo y ha lavado sus pies sucios; Él ha preparado el banquete para la fiesta del perdón. Él, Jesús, nos enseña a ser "misericordiosos como el Padre".

Intensificar el progreso interior de conversión

La figura del padre de la parábola desvela el corazón de Dios. Él es el Padre misericordioso que en Jesús nos ama más allá de cualquier medida, espera siempre nuestra conversión cada vez que nos equivocamos; espera nuestro regreso cuando nos alejamos de Él pensando que podemos prescindir de Él; está siempre preparado a abrirnos sus brazos pase lo que pase.

Como el padre del Evangelio, también Dios continúa considerándonos sus hijos cuando nos hemos perdido, y viene a nuestro encuentro con ternura cuando volvemos a Él. Y nos habla con tanta bondad cuando nosotros creemos ser justos. Los errores que cometemos, aunque sean grandes, no rompen la fidelidad de su amor.

En el sacramento de la Reconciliación podemos siempre comenzar de nuevo: Él nos acoge, nos restituye la dignidad de hijos suyos, y nos dice: "¡Ve hacia adelante! ¡Quédate en paz! ¡Levántate, ve hacia adelante!". En este tramo de la Cuaresma que aún nos separa de la Pascua, estamos llamados a intensificar el camino interior de conversión.

Dejémonos alcanzar por la mirada llena de amor de nuestro Padre, y volvamos a Él con todo el corazón, rechazando cualquier compromiso con el pecado. Que la Virgen María nos acompañe hasta el abrazo regenerador con la Divina Misericordia.

Fragmento del Ángelus, 6/3/2016

"Serás pescador de hombres"

Esta es la lógica que guía la misión de Jesús y de la Iglesia: ir a buscar a hombres y mujeres para restituirles la plena dignidad y libertad, mediante el perdón de los pecados.

Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: "Señor, apártate de mí, que soy un pecador" (Lc 5, 8). Ese signo prodigioso le convenció de que Jesús no es sólo un maestro formidable, cuya palabra es verdadera y poderosa, sino que Él es el Señor, es la manifestación de Dios. Y esta cercana presencia despierta en Pedro un fuerte sentido de la propia mezquindad e indignidad. Desde un punto de vista humano, piensa que debe haber distancia entre el pecador y el Santo.

En verdad, precisamente su condición de pecador requiere que el Señor no se aleje de él, de la misma forma en la que un médico no se puede alejar de quien está enfermo. La respuesta de Jesús a Simón Pedro es tranquilizadora y decidida: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres" (Lc 5, 10). Y de nuevo el pescador de Galilea, poniendo su confianza en esta palabra, deja todo y sigue a Aquel que se ha convertido en su Maestro y Señor. Y así hicieron también Santiago y Juan, compañeros de trabajo de Simón.

Esta es la lógica que guía la misión de Jesús y la misión de la Iglesia: ir a buscar, "pescar" a los hombres y las mujeres, no para hacer proselitismo, sino para restituir a todos la plena dignidad y libertad, mediante el perdón de los pecados. Esto es lo esencial del cristianismo: difundir el amor regenerante y gratuito de Dios, con actitud de acogida y de misericordia hacia todos, para que cada uno pueda encontrar la ternura de Dios y tener plenitud de vida.

Y aquí, especialmente, pienso en los confesores: son los primeros que tienen que dar la misericordia del Padre siguiendo el ejemplo de Jesús, como han hecho los dos frailes santos, padre Leopoldo y padre Pío.

El Evangelio de hoy nos interpela: ¿sabemos fiarnos verdaderamente de la palabra del Señor? ¿O nos dejamos desanimar por nuestros fracasos? En este Año Santo de la Misericordia estamos llamados a confortar a cuantos se sienten pecadores e indignos frente al Señor y abatidos por los propios errores, diciéndoles las mismas palabras de Jesús: "No temas". Es más grande la misericordia del Padre que tus pecados. ¡Es más grande, no temas!

Fragmento del Ángelus, 7/2/2016

 

Su voto :
0
Resultado :
0
- Votos : 0

Artículos Recomendados

Perdón, envidia y desconfianza

El hijo pródigo regresó a casa porque la misericordia de Dios lo dejó caer hasta el fondo del abismo sin dejarle perder la vida ni la fe....Más

Continúa la saña de la persecución a la Iglesia: el caso de la diócesis china de Fuzhou

ras el acuerdo entre la Santa Sede y el gobierno chino el año pasado, el acoso a la Iglesia se ha mantenido y según muchos testimonios se ha acentuado. Miremos el caso de Fuzhou....Más

Papa envió mensaje por accidente aéreo en Etiopía

La comunicación está firmada por el Cardenal Secretario de Estado...Más

Basílica romana de Santa María de los Ángeles y de los Mártires dedica la Cuaresma a la Sábana Santa de Turín

Durante 44 días los transeúntes podrán apreciar sobre la fachada del templo una proyección del Rostro de Nuestro Señor en la Síndone. ...Más

Papa en el Ángelus: No dialogar con el demonio

El Pontífice rezó ayer el Ángelus del primer domingo de Cuaresma...Más

Últimos vídeos   ‹‹‹

Copyrigth Heraldos del Evangelio - Todos los derechos Reservados.