Versión 0.8 Beta. Ingresar | Registrese

Ingresar

 
E-mail :
Contraseña :
Aun no se ha registrado?
Click aquí
Inicio » El Santo Padre » Benedicto XVI » Viajes »
Viajes

Cristo Nuestra Esperanza

Publicado 2009/04/01
Autor : Redacción

Con la visita de Benedicto XVI a los Estados Unidos, el pueblo norteamericano experimentó el afectuoso celo del “Buen Pastor” y recibió con júbilo su mensaje. El mundo, hoy, dice el Papa, precisa más que nunca de esperanza.

| Imprimir | Email E-mail | Report! Corregir | Share

Cristo Nuestra Esperanza

 

La voz de Benedicto XVI, sus palabras y su mensaje llegaron al pueblo de los Estados Unidos antes de que él pisara el suelo norteamericano, por primera vez como Papa, el día 15 de abril.

PapaUsa1.jpg
Benedicto XVI durante la celebración de las Vísperas en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción (arriba). Un gran númerode fieles atravesaron el país para ver al Papa, llenando el National’s Park, el día 17 de abril. Desde 1979 un Papa no celebraba la Eucaristía en la capital norteamericana.

“Es Dios que nos salva” , declaró el Santo Padre en el mensaje preparatorio de su viaje apostólico. “Él salva el mundo y la historia. Él es el pastor de su pueblo y yo voy, enviado por Jesucristo, a llevar su Palabra de Vida”.

Pero fue tal vez ese “llevar” , personificado en la presencia del Sucesor de Pedro entre los norteamericanos, ese contacto diario y personal del pueblo con el Papa, que trajo una nueva vitalidad al mensaje siempre perenne del Salvador.

Durante ese viaje de seis días, el Papa trató de las realidades enfrentadas por la Iglesia en los Estados Unidos.

En su sublime y universal papel como representante de Cristo en la tierra, Benedicto XVI supo personificar al Buen Pastor y el Divino Médico —reuniendo los elementos más dispares de su rebaño, y aplicándoles el bálsamo del verdadero amor de Cristo y de la fidelidad al Evangelio.

El tema escogido para este viaje apostólico fue “Cristo Nuestra Esperanza”.

El Pontífice delineó las profundidades de esas “tres palabras simples, pero esenciales” , en el mencionado mensaje a los estadounidenses: “De hecho, el mundo tiene necesidad como nunca de esperanza: esperanza de paz, de justicia, de libertad, pero no podrá realizar esa esperanza sin obedecer a la ley de Dios, que Cristo llevó al cumplimiento en el mandamiento de que nos amáramos unos a otros”.

La Iglesia, en los Estados Unidos, responde por la tercera mayor población católica del mundo. Con penetrante visión y discernimiento, Benedicto XVI supo abarcar todo el panorama norteamericano. Estuvo con representantes oficiales del gobierno, y de la misma forma, orientó y animó a los obispos, sacerdotes y seminaristas.

PapaUsa2.jpg

Definió los criterios de un auténtico y fructífero diálogo ecuménico, administró los Sacramentos a los fieles, predicó a los educadores, llegó a la juventud, y extendió una mano y un corazón paterno a aquellos que sufren en el cuerpo y el espíritu.

Libertad: “Una llamada a la responsabilidad particular”

El Santo Padre desembarcó en la base aérea de Andrews, Maryland, el día 15 de abril, y fue recibido por el presidente de los Estados Unidos en persona, George W. Bush, en un gesto sin precedentes de parte del Jefe de Estado de ese País. Los norteamericanos, por su parte, se mostraron agradecidos por el gesto discretamente afectuoso del Pontífice al hacer coincidir su llegada con la víspera de su propio cumpleaños.

Al día siguiente, 16 de abril, en el que cumplía 81 años, el Papa fue home najeado con una salva de 21 cañonazos, durante la recepción de bienvenida en el jardín de la Casa Blanca, donde estaban presentes más de nueve mil invitados.

En respuesta a las palabras del presidente, el Papa declaró: “Al comenzar mi visita, confío en que mi presencia pueda ser fuente de renovación y esperanza para la Iglesia en los Estados Unidos”.

PapaUsa3.jpg

Sobre la libertad, tan apreciada por los norteamericanos, y tan enraizada en los documentos de la fundación del país, el Papa recordó: “ La libertad no es sólo un don, sino también una llamada a la responsabilidad personal.

Los americanos lo saben por experiencia propia […] . La defensa de la libertad es una llamada a cultivar la virtud, la autodisciplina, el sacrificio por el bien común y un sentido de responsabilidad ante los menos afortunados”.

Una profunda sed de Dios

En esa noche, el Papa rezó Vísperas con el Episcopado Norteamericano reunido en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, en Washington, D.C., siendo saludado en nombre de todos por el cardenal Francis E. George, OMI, arzobispo de Chicago.

Al agradecer las palabras del cardenal y responder a las preguntas formuladas por los obispos, el Papa elogió la vitalidad y la diversidad de los Estados Unidos de América. Alertó, sin embargo, contra las peculiares influencias del “tipo de secularismo norteamericano” , que “permite la profesión de la creencia en Dios, y respeta el papel público de la religión y de las iglesias, pero al mismo tiempo reduce sutilmente la creencia religiosa al mínimo denominador común” .

Aunque los Estados Unidos se caracterizan por “un auténtico espíritu religioso, la sutil influencia del secularismo puede indicar sin embargo el modo en el que las personas permiten que la fe influya en sus propios comportamientos”.

Por esto, “cualquier tendencia que considere la religión como un hecho privado debe ser evitada. Sólo cuando la fe impregna cada aspecto de la vida, los cristianos se abren verdaderamente a la fuerza transformadora del Evangelio”.

Benedicto XVI concluyó ofreciendo un antídoto a la influencia del materialismo: “ Las personas necesitan hoy ser llamadas de nuevo al objetivo último de su existencia. Necesitan reconocer que en su interior hay una profunda sed de Dios.

Necesitan tener la oportunidad de enriquecerse del pozo de su amor infinito. Es fácil ser atraídas por las posibilidades casi ilimitadas que la ciencia y la técnica nos ofrecen; es fácil cometer el error de creer que se puede conseguir con nuestros propios esfuerzos saciar las necesidades más profundas. Ésta es una ilusión. […] “La meta de toda nuestra actividad pastoral y catequética, el objeto de nuestra predicación, el centro mismo de nuestro ministerio sacramental ha de ser ayudar a las personas a establecer y alimentar semejante relación vital con ‘Jesucristo nuestra esperanza'” (1 Tm 1,1) .

PapaUsa4.jpg
Catedral de San Patricio – Al final de la Misa en conmemoración del 3º aniversario de su pontificado, día 19 de abril, Benedicto XVI afirmó del fondo de su corazón: “En este momento sólo puedo agradecer vuestro amor a la Iglesia y a Nuestro Señor, agradecer porque donáis
vuestro amor también al pobre Sucesor de San Pedro”.

Nuestra devoción nos ayuda a hablar y actuar “in persona Christi”

Todavía en este encuentro con los obispos norteamericanos, el Papa señaló la crisis moral que domina al mundo, y las consecuencias drásticas de la misma sobre los niños y la familia, “unidad básica de la Iglesia y de la sociedad”.

Aproximadamente 350 prelados estaban presentes, escuchando con atención, y en ciertos momentos, hasta con emoción, las palabras del Papa.

A ellos les fue recordada la sublime dignidad de la llamada episcopal, y de cómo la oración y el celo pastoral, siempre renovados, son medios seguros y eficaces para proteger y sanar el rebaño que les fue confiado.

“Tenemos que redescubrir la alegría de vivir una existencia centrada en Cristo, cultivando las virtudes y sumergiéndonos en la oración. Cuando los fieles saben que su pastor es un hombre que reza y dedica la propia vida a su servicio, corresponden con aquel calor y afecto que alimenta y sostiene la vida de toda la comunidad”. […] “De esta manera, la devoción nos ayuda a hablar y actuar in persona Christi , a enseñar, gobernar y santificar a los fieles en el nombre de Jesús, llevando su reconciliación, su curación y su amor a todos sus queridos hermanos y hermanas”.

Washington se encuentra con el Papa

Al recorrer el camino entre los variados actos, el Santo Padre fue aclamado por la población de Washington.

Los ejecutivos salían de sus oficinas para poder ver, aunque fuera por unos instantes, al Vicario de Cristo.

Durante esa visita, muchos americanos —incluso no católicos— comentaron frecuentemente, tanto entre sí como en la prensa, la dignidad, la grandeza y el calor emanados del distinguido personaje vestido de blanco.

En la Celebración Eucarística — en el Nationals Park, el 17 de abril— el pueblo de Washington se encontró con el Papa en gran escala. Los 47.000 católicos, aproximadamente, que llenaron el estadio, fueron sólo una pequeña fracción de los 200.000 que solicitaron ser invitados.

Su homilía, durante la misa votiva del Espíritu Santo, se mostró llena de Esperanza:

“En el ejercicio de mi ministerio de Sucesor de Pedro, he venido a América para confirmaros, queridos hermanos y hermanas, en la fe de los Apóstoles (cf. Lc 22,32) . He venido para proclamar de nuevo, como lo hizo San Pedro el día de Pentecostés, que Jesucristo es Señor y Mesías, resucitado de la muerte, sentado a la derecha del Padre en la gloria y constituido juez de vivos y muertos (cf. Hch 2,14ss) . He venido para reiterar la llamada urgente de los Apóstoles a la conversión para el perdón de los pecados y para implorar al Señor una nueva efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia en este País”.

La “crisis de la verdad” tiene raíces en la “crisis de la fe”

El magistral teólogo y profesor brilló en el acto académico realizado en ese mismo día en la Catholic University of America, cuando Benedicto XVI se dirigió a más de cuatrocientos presidentes de universidades católicas, así como representantes diocesanos del área de educación.

PapaUsa5.jpg
Quinta Avenida – Millares de norteamericanos, de
todos los extractos sociales, esperaban con alegría, respeto y ansiedad la llegada del Papa al corazón
de Nueva York, para la misa en la Catedral de
San Patricio.

Hablando a los profesores y administradores, el Papa le recordó el “deber y privilegio” que tienen, de garantizar que los estudiantes sean instruidos en la doctrina y en la práctica de la religión. La “crisis de la verdad” , señaló, tiene su raíz en la “crisis de la fe”. Una vez más enfatizó el verdadero sentido de la libertad, en este caso, en el contexto de la educación.

“La libertad auténtica nunca puede ser alcanzada volviendo las espaldas a Dios. […] Cuando no se reconoce como definitivo nada que sobrepase al individuo, el criterio último de juicio acaba siendo el yo y la satisfacción de los propios deseos inmediatos. La objetividad y la perspectiva, que derivan solamente del reconocimiento de la esencial dimensión trascendente de la persona humana, pueden acabar perdiéndose.

En este horizonte relativista, los fines de la educación terminan inevitablemente por reducirse. Se produce lentamente un descenso de los niveles.

Hoy notamos una cierta timidez ante la categoría del bien y una búsqueda ansiosa de las novedades del momento como realización de la libertad”.

Visita a la sede de las Naciones Unidas

El sábado, día 18, el Papa llegó al helipuerto de Wall Street, en Manhattan, para dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Allí, el Santo Padre resaltó la importancia de los derechos humanos, en cuanto fundados en la ley natural y en la dignidad dada por Dios a cada persona, y recordó la obligación de incluir la libertad religiosa entre esos derechos:

“Es inconcebible, por tanto, que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos —su fe— para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos. Los derechos asociados con la religión necesitan protección sobre todo si se los considera en conflicto con la ideología secular predominante, o con posiciones de una mayoría religiosa de naturaleza exclusiva” .

Ecumenismo fructífero: mantenerse unidos a la enseñanza segura

El mismo día 18 se celebró en la iglesia de San José, en Nueva York, un encuentro ecuménico de oración. En su discurso, el Santo Padre habló de modo objetivo sobre un tema a veces cubierto por la ambigüedad: “También en el movimiento ecuménico, los cristianos se muestran reacios a afirmar el papel de la doctrina por temor a que esto sirva sólo para exacerbar, más que para curar, las heridas de la división. A pesar de esto, un testimonio claro y convincente de la salvación que Cristo Jesús ha realizado en favor nuestro debe basarse en la noción de una enseñanza apostólica normativa, esto es, una enseñanza que realmente subraye la palabra inspirada de Dios y sustente la vida sacramental de los cristianos de hoy”.

“Solamente ‘manteniéndose firmes' en la enseñanza segura (cf. 2 Ts 2,15) lograremos responder a los desafíos que nos asaltan en un mundo cambiante.

Sólo así daremos un testimonio firme de la verdad del Evangelio y de su enseñanza moral. Éste es el mensaje que el mundo espera oír de nosotros”.

PapaUsa6.jpg
Yankee Stadium – El famoso estadio se transformó en una iglesia al aire libre para la Misa Papal del día 20 de abril. El lugar estaba completamente lleno, pues todos querían tener la oportunidad de estar cerca del Vicario de Cristo.

Misa en la Catedral de San Patricio

El día 19, el Santo Padre celebró el 3er aniversario de su pontificado, en compañía de sus obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, con una misa en la Catedral de san Patricio, en la Quinta Avenida de Nueva York.

El Papa tomó la estructura gótica de este histórico templo —uno de los principales monumentos religiosos del país— como punto de partida para una reflexión “sobre nuestras vocaciones particulares dentro de la unidad del Cuerpo Místico”.

Ilustró el misterio de la propia Iglesia, utilizando la imagen de los vitrales.

Como les sucede a ellos, “solamente desde dentro, desde la experiencia de fe y de vida eclesial, es como vemos a la Iglesia tal como es verdaderamente: llena de gracia, esplendorosa por su belleza, adornada por múltiples dones del Espíritu”.

Durante la homilía, el Papa lanzó una ardorosa invitación a la renovación espiritual:

“Al mismo tiempo que damos gracias por estas preciosas bendiciones del pasado y consideramos los desafíos del futuro, queremos implorar de Dios la gracia de un nuevo Pentecostés para la Iglesia en América. […] “¡Dirijamos, pues, nuestra mirada hacia arriba! Y con gran humildad y confianza pidamos al Espíritu que cada día nos haga capaces de crecer en la santidad que nos hará piedras vivas del templo que Él está levantando justamente ahora en el mundo. Si tenemos que ser auténticas fuerzas de unidad, ¡esforcémonos entonces en ser los primeros en buscar una reconciliación interior a través de la penitencia! ¡Perdonemos las ofensas padecidas y dominemos todo sentimiento de rabia y de enfrentamiento! […]

“¡Esforcémonos en ser los primeros en demostrar la humildad y la pureza de corazón necesarias para acercarnos al esplendor de la verdad de Dios! En fidelidad al depósito de la fe confiado a los Apóstoles (cf. 1 Tm 6,20), ¡esforcémonos en ser testigos alegres de la fuerza transformadora del Evangelio! […] “Y después, cuando salgamos de este gran templo, caminemos como mensajeros de la esperanza en medio de esta ciudad y en todos aquellos lugares donde nos ha puesto la gracia de Dios”.

Encuentro paternal con los jóvenes

PapaUsa7.jpg

Fue en el encuentro con la juventud, sobre todo, donde el corazón paternal de Benedicto XVI se reveló completamente. En ese mismo día, el Papa se reunió con cerca de 25.000 jóvenes, entre los que había centenares de candidatos al sacerdocio, en el Seminario de san José. Poco antes, saludó a un grupo constituido por jóvenes deficientes, a los que incentivó con palabras breves pero calurosas:

“A veces es difícil encontrar una razón para aquello que parece solamente una dificultad a superar, o un dolor a enfrentar.

No obstante, la fe nos ayuda a abrir de par en par el horizonte más allá de nosotros mismos y ver la vida como Dios la ve. […] A través de su cruz, Jesús nos hace entrar verdaderamente en su amor salvífico (cf. Jn 12, 32) ”.

A lo largo de todo este viaje apostólico, fue visible la alegría del Pontífice al poder estar con los jóvenes.

Caminó sin prisa entre niños y jóvenes, en diversas ocasiones, se aproximó a ellos, les tendió la mano, les trazó pequeñas cruces en la frente, o simplemente les dirigió una mirada clemente y comprensiva.

Visita a la zona Cero

El domingo, día 20, en uno de los momentos más solemnes de su visita, el Papa bendijo el lugar donde antes se localizaban los edificios del World Trade Center, destruidos en el trágico atentado terrorista del 11 de septiembre del 2001. El Papa rezó al Dios del “amor, compasión y de la curación” en el lugar donde ocurrieron “violencia y dolor increíbles” , y bendijo solemnemente a los presentes. Más tarde, muchas personas formaron fila para poder rezar, arrodillados, en el lugar donde Benedicto XVI acababa de hacerlo.

Misa en el Yankee Stadium: “Venga a nosotros Tu Reino”

La visita pastoral del Papa fue clausurada con una misa campal en el Yankee Stadium , el día 20. En ese día se conmemoraba una fecha histórica para los católicos norteamericanos: el 200º aniversario de la elevación de la primera diócesis del país —Baltimore— la Arquidiócesis Metropolitana, así como la creación de las diócesis de Nueva York, Boston, Louisville y Filadelfia. Cerca de 58.000 personas participaron de la celebración.

“Cada día, en esta tierra, —dijo el Papa en su homilía— ustedes y muchos de sus vecinos rezan todos los días al Padre con las palabras del Señor: ‘Venga a nosotros Tu Reino'. Esta plegaria debe forjar la mente y el corazón de todo cristiano de esta Nación. Debe dar fruto en el modo en que ustedes viven su esperanza y en la manera en que construyen su familia y su comunidad. […] “Además, rezar con fervor por la venida del Reino de Dios” — acrecentó el Pontífice— “significa afrontar los desafíos del presente y del futuro confiados en la victoria de Cristo y comprometiéndose en extender su Reino”.

Despedida en el aeropuerto John F. Kennedy

Las últimas palabras del Papa al pueblo americano, en su partida del día 20, fueron singulares: “Con estas palabras de despedida, les dejo, rogándoles que se acuerden de mí en sus plegarias, a la vez que les aseguro mi afecto y mi amistad en el Señor. ¡Dios bendiga a América!”

Los norteamericanos pudieron sentir la profundidad de estas palabras de Benedicto XVI de la misma forma que sintieron la fuerza de sus mensajes de esperanza. Durante todo el viaje, experimentaron en sí mismos el cariñoso celo del “Buen Pastor”, que da la vida por sus ovejas. Y fueron testigos directos de la fuerte acción de presencia de esta “Piedra”, sobre la cual la Iglesia de Dios fue edificada.

 

 

Su voto :
0
Resultado :
0
- Votos : 0

Artículos Recomendados

Papa emérito recibió a obispos de Kazajistán

Los obispos del país asiático realizaban la visita ad Limina al Papa Francisco...Más

"El pecado es la raíz de todos los males vividos en México", asegura Canónigo

“No es posible ser cristiano y tener devoción a la Santa Muerte” dijo el P. Hugo Valdemar...Más

Perfil del Papa en Twitter cumple seis años

El perfil oficial del Papa en Twitter cumplió ayer miércoles 12 de diciembre, seis años de existencia, habiendo sido creado durante el Papado de Benedicto XVI...Más

Número de católicos crece en el mundo

Si el número de católicos ha aumentado globalmente, este no es el caso para los efectivos de padres, religiosos y religiosas...Más

2018-11-30 - Evangelio según San Mateo 4,18-22

Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje....Más

Últimos vídeos   ‹‹‹

Copyrigth Heraldos del Evangelio - Todos los derechos Reservados.