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Pureza espiritual del pastor

Publicado 2017/09/03
Autor : San Gregorio Magno, Papa Regla pastoral, II-2

El prelado debe discernir con ánimo perspicaz lo bueno de lo malo, lo que es más conveniente y a quiénes, el cómo y el cuándo...

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San Gregorio Magno, por Francisco de Zurbarán Museo de Bellas Artes, Sevilla (España)Debe el director de almas ser limpio en sus pensamientos, de suerte que no se contamine con ninguna impureza el que debe desempeñar un ministerio tal que ha de purificar de sus manchas los corazones ajenos; es menester que procure estar limpia la mano que se dispone a quitar la suciedad, de otro modo manchará todo lo que toca, si al pretender quitar la inmundicia, está inmunda ella misma. Por esto manda el Señor por boca del profeta: "Purificaos vosotros los que traéis los vasos del Señor" (Is 52, 11).

Llevan "los vasos del Señor" los que han recibido la misión de guiar las almas bajo su custodia a la Patria eterna. Miren bien cuán limpios deben ser los que han de llevar al Templo de la eternidad esos vasos vivos en el regazo de su propia responsabilidad. [...]

El prelado debe discernir con ánimo perspicaz lo bueno de lo malo, lo que es más conveniente y a quiénes, el cómo y el cuándo; pensar bien sus resoluciones y no buscarse a sí mismo, considerando como su más alto interés el bien de sus prójimos. [...]

Para un sacerdote, llevar el juicio de los hijos de Israel en la presencia del Señor (cf. Éx 28, 30) significa que ha de resolver los negocios espirituales de los fieles sus súbditos, teniendo sólo de mira a Aquel que es juez de los corazones, de modo que nada de humano se mezcle en los asuntos que administra en nombre de Dios, ni sus resentimientos personales le hagan exagerado y áspero en su celo por corregir.

Y al manifestarse severo en presencia de los pecados ajenos, cumpla estrictamente su deber, sin que secretas envidias destruyan la serenidad de su juicio, ni arrebatos de cólera lo perturben. Y así, sin perder de vista el santo temor de Dios, que debe regirlo todo, sepa infundir en sus súbditos una gran consideración y respeto.

San Gregorio Magno, Papa Regla pastoral, II-2

 

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