Versión 0.8 Beta. Ingresar | Registrese

Ingresar

 
E-mail :
Contraseña :
Aun no se ha registrado?
Click aquí
Inicio » Iglesia Católica » Entrevistas »
Entrevistas

Dos años protegiendo al Santo Padre

Publicado 2009/04/01
Autor : Redacción

Marco Honneger, suizo del Cantón de Schwiz, fue admitido hace dos años en la Guardia Suiza Pontificia. Tras ese período de servicio regular parte de vuelta a su tierra natal, llevándose en el corazón el profundo recuerdo de cada día junto al Papa.

| Imprimir | Email E-mail | Report! Corregir | Share

Dos años protegiendo al Santo Padre

 
MarcoHonneger.jpg
“Muchos jóvenes en el mundo darían mucho por ser guardia suizo al menos un día”

Heraldos del Evangelio: ¿Por qué decidió entrar en la Guardia Suiza?

Marco Honneger: En mi país se hace una gran publicidad del servi­cio que la Guardia presta al Vatica­no. Por la televisión y los diarios se hace mucha propaganda; las parro­quias mismas siempre están distribu­yendo folletos. En mi caso concreto, a ese factor se sumaron dos más: pri­mero, que hice dos viajes a Roma en los que visité la Casa de la Guardia Suiza y conocí de cerca sus instala­ciones: segundo, el gran contacto que tuve con antiguos guardias, los cua­les, una vez de vuelta en Suiza, hacen una suerte de “apostolado” del ser­vicio militar en el Vaticano. Sus tes­timonios me hicieron comprender la belleza de servir en la Guardia Suiza Pontificia, la Cohors Helvetica .

¿Cuál es el momento más importante en la vida de un guardia?

M. H.: Sin duda el Juramento de Fidelidad y Servicio al Santo Padre. Es un momento muy emocionante y muy tocante. Algo que la gente muchas ve­ces no tiene claro es que ese juramen­to importa porque es para toda la vi­da, es una elección que hace la per­sona para toda su existencia. Para en­tenderlo bien, es necesario pensar en los votos de un religioso. El momen­to más importante para él es la profe­sión solemne de los votos. Ahora bien, para la Guardia Suiza, ese momento equivale al Juramento.

¿Cuándo hizo el juramento?

M. H.: El día 6 de mayo de 2004, jurando fidelidad al Papa Juan Pablo II y a sus sucesores.

Por lo tanto, usted se hallaba en servicio cuando el Papa falleció…

M. H.: Sí, tuve la felicidad enorme de estar sirviendo en la Guardia Sui­za cuando falleció el inolvidable Papa Juan Pablo II. Era impresionante pen­sar que el mundo entero miraba hacia Roma, y nosotros participábamos di­rectamente en los acontecimientos.

Además del servicio de guardia en la Sala Clementina, donde fue ex­ Roma puesto MarcoHonneger2.jpginicialmente el cuerpo del di­funto Papa, y después en la Basílica de San Pedro, donde el cuerpo quedó por tres días, formé parte del desta­camento que acompañó al féretro en su traslado desde el Palacio Apostóli­co hasta la Basílica.

Pero en mi opinión, lo más ex­traordinario fue ser centinela dentro de la Capilla Sixtina con ocasión del Cónclave, en el primer escrutinio de la tarde, en el cual resultó electo el Papa Benedicto XVI.

Una relación directa con el nuevo Papa desde el comienzo.

M. H.: Sí. Fui destinado a la com­pañía que pasó todo el verano con el Papa Benedicto XVI en Castelgan­dolfo. Ahí tuve oportunidad de vi­vir muy cerca del Santo Padre. En el turno de guardia podía escuchar los acordes del piano cuando lo tocaba.

Una gracia, poder estar tan próximo del Papa.

M. H.: Creo que existe una tenden­cia a olvidar la grandeza de la perso­na con la cual convivimos, a olvidar el privilegio que tenemos.

En mi opinión, muchos jóvenes en el mundo darían mucho por ser guar­dia suizo al menos un día. Pero noso­tros, que estamos aquí, muchas veces olvidamos todo eso. Es normal.

Hay veces en que muchos guardias hacen el servicio como si no hubiera nada especial. ¡Pero la verdad es que la Guardia Suiza hace algo muy im­portante!

A pesar de esta debilidad hu­mana, en ciertos momentos brilla tan claramente la belleza, la luz y la grandeza de la Pontificia Guar­dia, que la persona recuerda enton­ces: “¡Ah, mire mi uniforme, fíjese en donde estoy! Al otro lado de la puerta que vigilo está el Santo Pa­dre, el Vicario de Cristo en la Tie­rra…”

Puede que algunos instantes des­pués ya lo haya olvidado.

¿Y qué sentimientos le causa volver a Suiza?

M. H.: Debo decir que regreso muy contento con mis dos años de servicio en el Vaticano. Claro que existen cosas comunes que se pueden considerar de modo menos luminoso, pero no me llevo ninguna desilusión. Siento muy confirmada mi vocación de cristiano, que espero se desarrolle y florezca para poder dar testimonio del Evangelio en mi tierra natal.

 

 

Su voto :
0
Resultado :
0
- Votos : 0

Artículos Recomendados

Continúa la saña de la persecución a la Iglesia: el caso de la diócesis china de Fuzhou

ras el acuerdo entre la Santa Sede y el gobierno chino el año pasado, el acoso a la Iglesia se ha mantenido y según muchos testimonios se ha acentuado. Miremos el caso de Fuzhou....Más

Papa envió mensaje por accidente aéreo en Etiopía

La comunicación está firmada por el Cardenal Secretario de Estado...Más

Papa en el Ángelus: No dialogar con el demonio

El Pontífice rezó ayer el Ángelus del primer domingo de Cuaresma...Más

Papa para la Jornada Mundial por las Vocaciones: Arriesgarse por la promesa de Dios

Con ocasión de la próxima Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, el Papa Francisco dio a conocer su mensaje, que lleva como título "La valentía de arriesgar por la promesa de Dios"...Más

En mayo, el Papa visitará Bulgaria y Macedonia del Norte

Entre los días 5 y 7 de mayo próximos el Papa Francisco hará una visita apostólica más...Más

Últimos vídeos   ‹‹‹

Copyrigth Heraldos del Evangelio - Todos los derechos Reservados.