Letanías a San Miguel Arcángel

Publicado 2009/03/21
Autor: Catecismo de la Iglesia Católica

San Miguel, lleno de la gracia de Dios, ruega por nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Jesucristo, ten piedad de nosotros.

R/. Señor, ten piedad de nosotros.

V/. Jesucristo, óyenos.

R/. Jesucristo, atiéndenos.

 

Padre Celestial que sois Dios, ten piedad de nosotros.

Hijo redentor del mundo,

Espíritu Santo, que sois Dios,

Santísima Trinidad, que sois un solo Dios,

 

Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.

San Miguel,

San Miguel, lleno de la gracia de Dios,

San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,

San Miguel, coronado de honra y de gloria,

San Miguel, poderosísimo príncipe de los ejércitos del Señor,

San Miguel, porta estandarte de la Santísima Trinidad,

San Miguel, guardia del Paraíso,

San Miguel, guía y consolador del pueblo israelita,

San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante,

San Miguel, honra y alegría de la Iglesia triunfante,

San Miguel, luz de los Ángeles,

San Miguel, baluarte de los Ortodoxos,

San Miguel, fuerza de los que combaten por el estandarte de la Cruz.

San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida.

San Miguel, socorro certísimo.

San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades.

San Miguel, arauto de la sentencia eterna.

San Miguel, consolador de las almas que están en el purgatorio.

San Miguel, a quien el señor incumbió de recibir las almas después de la muerte.

San Miguel, nuestro Príncipe.

San Miguel, nuestro Abogado. 

 

 

 Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,

R/. Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,

R/. Atiéndenos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,

R/. Ten piedad de nosotros.

 

 Cristo, óyenos.

R/. Cristo escúchanos.

 

V/. Ruega por nosotros, o glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

 

R/. Para que seamos dignos de sus promesas.

 

Oremos: Señor Jesús, santificadnos por una bendición siempre nueva, y concedednos, por la intercesión de San Miguel, aquella sabiduría que nos enseña a adjuntar las riquezas en el Cielo, y a cambiar los bienes del tiempo por los de la eternidad. Vos, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.