Santo Padre comenta la expulsión de los mercaderes del tempo, en el Ángelus dominical

Publicado 2012/03/12
Autor: Gaudium Press

Al final de la recitación de la oración del Ángelus, Benedicto XVI lanzó un apelo de solidaridad a la comunidad internacional con la población de Madagascar afectada por fuertes calamidades naturales

Ciudad del Vaticano (Lunes, 12-03-2012, Gaudium Press) "La violencia es contraria al Reino de Dios, es un instrumento del Anticristo. La violencia no sirve jamás a la humanidad, sino la deshumaniza", resaltó el Papa con esas palabras fuertes en el Ángelus al hablar sobre el Evangelio del tercer domingo de Cuaresma, que narra el episodio de Jesús que expulsa del templo de Jerusalén a los vendedores de animales y los cambistas. Después de las violentas calamidades naturales en Madagascar, el Pontífice lanzó también un apelo a la comunidad internacional para que ofrezca "un generoso auxilio" a las víctimas y las familias que más fueron afectadas.

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Fieles escuchan atentos las enseñanzas del Papa durante el Ángelus

"En este tercer domingo de Cuaresma -continuó el Papa las reflexiones en su saludo en lengua española-, el Evangelio nos presenta a Jesús que sube a Jerusalén y, movido por el celo hacia las cosas de su Padre, expulsa a los mercaderes del Templo. Asimismo declara que él es el nuevo templo, morada definitiva de Dios entre los hombres. En Cristo, somos llamados a ofrecer un culto auténtico, vital, en Espíritu y Verdad, y a presentar nuestros cuerpos como templos del Dios vivo, sabiendo renunciar a las obras del mal."

El gesto de Jesús "provocó gran impresión sea en la multitud, sea en los discípulos", observó el Santo Padre resaltando que el gesto podría haber sido visto como "profético" y "de denuncia". Pero podría haber sido interpretado también "en sentido político-revolucionario, colocando a Jesús en la línea del movimiento de los celotas", que intentaban hacer respetar la ley de Dios también con el uso de la violencia.

De hecho, recordó el Papa, "en los tiempos de Jesús se esperaba un Mesías que liberase a Israel del dominio de los Romanos. Pero Jesús desilusionó esta expectativa, tanto que algunos discípulos lo abandonaron y Judas Iscariote hasta incluso lo traicionó".

Pero su gesto explica bien el Salmo de este domingo que habla sobre el celo por el Padre y por su casa que lo llevará hasta la cruz. No era un gesto de violencia, sino de amor. "De hecho la "señal" que Jesús dará como prueba de su autoridad será justamente su muerte y resurrección". Así, en Jesús inicia "un nuevo culto" y "un nuevo templo".

Entre los saludos en varias lenguas de este domingo, Benedicto XVI saludó también a los peregrinos brasileños invitándolos a la "práctica del ayuno, la limosna y la oración os ayude a experimentar la presencia misericordiosa del Señor que es la fuente de la verdadera salud para todo hombre y para el hombre todo."