II Estación - Jesús lleva la cruz a cuestas

Publicado 2009/04/22
Autor: Mons. João Scognamiglio Clá Dias

Él mismo cargaba su cruz hacia las afueras de la ciudad, en dirección al lugar llamado Calvario, en hebreo Gólgota.

V/. Nosotros os adoramos, oh Cristo, y os bendecimos.

R/. Que por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.

Lectura:

Llevaron entonces consigo a Jesús. Él mismo cargaba su cruz hacia las afueras de la ciudad, en dirección al lugar llamado Calvario, en hebreo Gólgota (Jo. 19, 17).

En verdad, Él tomó sobre sí nuestras enfermedades, y cargó nuestros sufrimientos: y nosotros lo reputábamos como un castigado, herido por Dios y humillado. (Is. 53, 4)

Meditación:

ViaCrucis3.jpgUn romano jamás podría ser condenado a muerte de cruz, por ser el máximo símbolo de la deshonra, reservada a los peores criminales. La señal de la vergüenza por excelencia fue abrazada por Jesús. “Él mismo cargaba su cruz...” Fácilmente se podría ver en aquella cruz la imagen de nuestros pecados. “... mas los yerros ¿quién los echa de ver?” (Sal 18, 13). ¿Quién entenderá el pecado?. Este es el peor de todos los males, el acto de mayor oposición a Dios. En aquella cruz estaban todos mis pecados...

En este paso de la Pasión, Jesús toma mis pecados sobre sus adorables hombros. Sin embargo, el Divino Redentor es un Rey tan grandioso que transformará la cruz en objeto de elevada nobleza y distinción. Ella será colocada en lo alto de las fachadas de las iglesias, en las coronas de los reyes y será la pasión de los santos.

¿Qué debo yo ofrecer a Jesús en este momento en que lo veo besar su cruz? (Breve pausa para reflexión)

Oración:

Oh! Jesús mío Al veros arrodillado abrazando la cruz, me lanzo a vuestros pies contrito y humillado. ¡Cuántas e innumerables veces os he ofendido! Me transformé en el horror del universo entero, en todas las ocasiones que pequé contra Vos. ¡Perdón, Señor, perdón! Consumid todas mis culpas en vuestra infinita misericordia y transformadlas en una corona más de vuestra gloria.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

V/. Sagrado Corazón de Jesús, víctima de los pecadores,

R/. Ten piedad de nosotros.

V/. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios descansen en paz.

R/. Amen.