Evangelización del hogar

Publicado 2009/04/28
Autor: Redacción

Los Heraldos del Evangelio, en colaboración con las Asociaciones de Nuestra Señora de Fátima, promueven en todos los países donde actúan, diversos tipos de iniciativas con aquella misma finalidad.

En virtud de estas sabias directrices del Sumo Pontífice, los Heraldos del Evangelio dedican buena parte de su labor para hacer llegar el mensaje del Evangelio a las familias, sobre todo a aquellas que están alejadas de la vida eclesial, haciendo con que vuelvan a acercarse a los sacramentos.

7.jpgPero surge una dificultad: ¿cómo llegar a los que no frecuentan la Iglesia? La respuesta es lapidariamente simple: yendo hasta ellos. Ése es el papel del evangelizador.

Los Heraldos del Evangelio, en colaboración con las Asociaciones de Nuestra Señora de Fátima, promueven en todos los países donde actúan, diversos tipos de iniciativas con aquella misma finalidad.

La primera de ellas es la difusión del Mensaje de Fátima, la devoción al Rosario, a la que los Papas llaman de compendio del Evangelio, por medio de libros y folletos de propaganda distribuidos a gran escala en la vía pública y por correo.

Sólo en Brasil, donde los Heraldos del Evangelio tienen su Casa-Madre y por lo tanto son más actuantes y numerosos, más de 600.000 familias solicitaron publicaciones religiosas a través de la campaña "Salvadme, Reina de Fátima". De ésas, cabe destacar, cerca de 260.000 pidieron que le enviasen el rosario, pues manifestaban deseos de empezar a rezarlo para atender los pedidos de Nuestra Señora. Son innumerables los testimonios de gente que, de comenzar a rezar el Rosario todos los días, sienten un sensible cambio de vida y vuelven a reconciliarse con Dios.

Otra modalidad de acción evangelizadora es la realización de peregrinaciones a los hogares con la imagen de Nuestra 7a.jpgSeñora de Fátima. Un momento privilegiado en el que la familia, vecinos y conocidos se reúnen para recibir a María en su hogar, en el cual las almas se encuentran más inclinadas para oír la invitación de la gracia a la conversión. Una oportunidad para recordar las verdades olvidadas y despertar las conciencias adormecidas. También una ocasión de unir a la familia, en una comunión más estrecha, y hacerles sentir la belleza y dulzura de la oración.

En su insondable misericordia, María Santísima derrama gracias abundantes en estas ocasiones y es incontable el número de conversiones.

Los Heraldos del Evangelio no desean otra cosa que ser instrumentos de santidad en la Iglesia: favoreciendo la más íntima unidad entre la vida práctica y la fe; participando en la misión salvífica de la Iglesia, a través del apostolado al cual están destinados todos los fieles por el bautismo.

Conocedor de la eficacia de esta actuación evangelizadora, el cardenal Geraldo Majella, Arzobispo Primado de Brasil, la calificó de "ministerio de portadores de la Virgen de Fátima, ... tan necesario en nuestra época, incrédula y llena de tribulaciones, pero sedienta de Dios".

En el año 2000 la imagen de Nuestra Señora de Fátima peregrinó por más de 6.000 hogares y parroquias de Brasil.

Concomitantemente a estas peregrinaciones, se lleva a cabo otra iniciativa: la formación de grupos o núcleos de oración en los propios hogares. "Es preciso aprender a orar, como aprendiendo de nuevo este arte de los labios mismos del divino Maestro" (Novo Millennio Ineunte, 32). Sólo así se puede proponer "con convicción este «alto grado» de la vida cristiana ordinaria." (ídem, 31), que es el camino de santidad, la práctica de la perfección. Si "también es evidente que los caminos de la santidad son personales y exigen una pedagogía de la santidad verdadera y propia", según afirma el Papa, "para esta pedagogía de la santidad es necesario un cristianismo que se distinga ante todo en el arte de la oración... como los primeros discípulos: «Señor, enséñanos a orar» (Lc 11,1)". (Novo Millennio Ineunte, 31-32).

7b.jpgLa oración preferida por las familias es el Rosario. Por eso, incentivando a los fieles de su Diócesis a que se comprometan con el trabajo metódico realizado por los Heraldos del Evangelio a través de la Asociación Cultural Nuestra Señora de Fátima, en Nova Friburgo (Río de Janeiro), Mons. Alano María Pena O.P., escribía en junio de 2000:

"¡Qué bueno sería que en todas las familias cristianas de nuestra querida Diócesis se rezase el Rosario diariamente, como pidió la Madre de Dios en las apariciones de Fátima! Cuando esto ocurra, presenciaremos maravillosas transformaciones en las almas, y en toda la sociedad. Y con gran empeño les pido a todos los que se unan a la Asociación Cultural Nuestra Señora de Fátima, en esta feliz iniciativa evangelizadora de difusión del Rosario, y concedo mi bendición a todos los participantes de la campaña «Salvadme, Reina de Fátima, por la gracia de Jesús»."

En el año 2001, los Heraldos del Evangelio comenzaron una nueva actividad para promover la oración en los hogares, denominada Apostolado del Oratorio "María, Reina del Tercer Milenio". Consiste en hacer peregrinar por los hogares de los participantes un oratorio de Nuestra Señora de Fátima. Durante el periodo que permanece en la familia, ésta deberá reunirse para hacer un momento de oración en común. La lectura del Evangelio, seguido de algunos minutos de reflexión, el rezo de una parte del Rosario y la consagración de la familia a la Santísima Virgen, son actos de piedad que se recomienda que se practique.