La falsedad es la marca del diablo y es la fe la que abre al conocimiento de Dios, expresa el Papa en el Ángelus

Publicado 2012/08/27
Autor: Gaudium Press

El Pontífice también destacó como modelo de fe a San Pedro, quien percibió en profundidad el mensaje de Jesús

Castel Gandolfo (Lunes, 27-08-2012, Gaudium Press) Todavía en el clima de verano en Europa y pocas semanas antes de la apertura del Año de la Fe, el Santo Padre hace reflexiones sobre lo que significa creer en el Señor. Ayer en el Ángelus, en Castel Gandolfo, comentando el trecho del Evangelio del día, observó que para entender a Dios y la Eucaristía, es necesario tener aquella fe de San Pedro, quien no abandonó a Jesucristo como los otros hicieron, sino declaró a "Señor, ¿a quién iremos? Sólo tú tienes palabras de vida eterna". Lo contrario de eso fue lo que hizo Judas, que como era falso, "permaneció no por fe, no por amor, sino con el propósito secreto de vengarse del Maestro".

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El Papa apeló para una sinceridad total con Jesús - Foto: News.va

Los breves comentarios semanales del Evangelio en el Ángelus son ocasión para que los fieles conozcan el gran pensamiento teológico de Papa Ratzinger. En pocas palabras ofrece densas y profundas consideraciones teológicas, tal como hizo ayer explicando la maldad del actuar y del corazón de Judas.

Antes hablando sobre la figura de San Pedro y su profesión de fe, Benedicto XVI citó las palabras de San Agustín -cuya memoria litúrgica será celebrada mañana, hoy la Iglesia conmemora a Santa Mónica- sobre la ligación entre creer y conocer. La fe es antes del conocimiento, y es la fe la que ayuda a conocer la realidad de Dios, por eso aunque las palabras de Jesús para muchos fuesen "en ese momento difícilmente aceptables, comprensibles", Pedro creyó en ellas y tenía la seguridad de que eran "palabras de vida eterna".

El Santo Padre en su reflexión habló también sobre la figura de Judas, completamente opuesta a aquella de Pedro. Él perdió la propia vida por la falta de fe y por la falsedad de su propia actitud. Siendo un zelota, "se sentía traicionado por Jesús" y "desilusionado" porque Jesús no era "un Mesías vencedor".

"El problema -concluyó su reflexión- es que Judas no se fue, y su culpa más grave fue la falsedad, que es la marca del diablo. Por eso Jesús dijo a los Doce: ‘¡Uno de vosotros es un diablo!' (Jn 6,70). Recemos a la Virgen María, para que nos ayude a creer en Jesús, como San Pedro y para que seamos siempre sinceros con Él y con todos".

En el saludo en lengua española, el Santo Padre reafirmó a los fieles la invitación del Evangelio de "servir al verdadero Dios o a los falsos ídolos", alentando a "proclamar con valentía la opción incondicional por Aquel que tiene palabras de vida eterna, Jesucristo, el Santo de Dios. Él no nos dejará de su mano y seguirá obrando maravillas, guiándonos a la tierra prometida, a la vida eterna."