"Arrogancia del hombre es el mayor enemigo en el mundo de hoy", dice obispo de Hiroshima, en Fátima

Publicado 2018/10/22
Autor: Gaudium Press

En la última Peregrinación Internacional Aniversario, informa la Página Oficial del Santuario de Fátima, el invitado a presidir las conmemoraciones y solemnidades fue el Obispo de Hiroshima, en Japón, Mons. Alexis Mitsuru Shirahama

Fátima -Portugal (Lunes, 19-10-2018, Gaudium Press) Fue realizada en el Santuario de Fátima, en Portugal, la Peregrinación Internacional Aniversario de octubre.

Esta vez la Peregrinación evocó la última Aparición de Nuestra Señora a los Pastorcitos, ocurrida el 13 de octubre de 1917, en la Cova de Iria.

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Según el relato hecho por la vidente Lucía de Jesús, registrado en las memorias de esa pequeña pastora, fue en esta aparición que la Virgen María pidió que en aquel lugar fuese construida una capilla en su honra y, además, que se continuase "rezando el Rosario todos los días".

En la última Peregrinación Internacional Aniversario, informa la Página Oficial del Santuario de Fátima, el invitado a presidir las conmemoraciones y solemnidades fue el Obispo de Hiroshima, en Japón, Mons. Alexis Mitsuru Shirahama.

En la homilía proferida en la Misa internacional, que finalizó la Peregrinación Aniversario de octubre, en el Santuario de Fátima, Mons. Alexis Mitsuru Shirahama afirmó a los peregrinos que llenaban el templo que "la arrogancia del hombre es el mayor enemigo de la paz".

"El Hombre consigue destruir el mundo entero y la naturaleza con su arrogancia. Creo que la arrogancia del hombre es el mayor enemigo en el mundo de hoy", afirmó el prelado japonés.

El obispo de Hiroshima recordó las dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, que en la segunda Guerra Mundial "tuvieron la desventura de ser un memorial de cómo el hombre es capaz de una destrucción increíble".

Mons. Alexis Mitsuru Shirahama interpeló a los peregrinos sobre la forma como pueden combatir este "enemigo".

¿Cómo podemos cortar la cabeza de este enemigo?

"¿Cómo podemos cortar la cabeza de este enemigo? ", preguntó el Obispo que luego sugirió ser necesario un verdadero trabajo por la paz, que solo se consigue si ella está en el corazón de los hombres y que para eso es preciso "confianza en Dios".
Inmaculado Corazón de María

"El Inmaculado Corazón de María nos enseña, también, hoy, a esperar en Dios, esperar en Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, para cortar la cabeza de nuestro enemigo que es la arrogancia del Hombre", afirmó el obispo de Hiroshima para finalizar sus palabras. (JSG)